La sibila de Delfos (1510, 350 × 380 cm),
fresco de Michelángelo (1475-1564)
en la Bóveda de la Capilla Sixtina
fresco de Michelángelo (1475-1564)
en la Bóveda de la Capilla Sixtina
Desde un primer momento de intuición
sus voz en el acierto ha sido en verso
consonante en la métrica melódica
de composición rítmica en la música.
Secretos en entrañas en oráculos
en láminas de plomo restañadas
de Pitia, Pitonisa, o Sibila,
transcitas en estrofas en poemas.
Mujeres pitonisas que han tenido
el don de adivinar en el decir,
el don de adivinar en la belleza
del azar en los trazos de los versos
sabiendo descifrar los desatinos,
sabiendo releer en la locura
enigmas en poema imaginados,
mensajes enterrados en los suelos,
señales en el borde del abismo
símbolos en el vuelo de los pájaros,
semillas en el fondo de las tazas,
luces en las estrellas de la noche,
estelas en las olas de los mares,
aromas en perfumes de las flores...
Las voces de mujer, las mismas voces
que se oyen y se dicen y se escriben
en acústica arcana y dioscúrica
que es capaz de crear los nuevos sones
en susurros que rondan los secretos,
en susurros secretos encerrados
en arcas más antiguas que la muerte,
en arcas de la muerte tan antiguas
en la muerte que acaba dando vida,
en la vida que acaba dando a luz...
