viernes, 1 de octubre de 2010

Mujer Erató sembrando su lecho

Erato bajo la piel del deseo,
una antología de 90 poetas contemporáneos
en lengua castellana, gallega y catalana

Has sembrado tu lecho del amor
de flores de jazmín, hojas de menta
y me retas a que entre sin afrenta
en huecos de esta tierra sin candor.

Sin querer o queriendo mi alma atenta
se ha acercado escogiendo entre el fragor
las batallas perdidas sin valor
en caprichoso azar que en red alienta

tus nudos descentrados que deshacen
deshacen más allá de esta vida
paisajes de jardines que subyacen

en medio de rieras y avenida
del agua, aire, fuego que rehacen
tus surcos en la tierra estremecida...

jueves, 30 de septiembre de 2010

Mujer Erato en voz alta en un poema

Eduardo Serrano: Blog Apologías


Desde hora muy temprana ella a la puerta
guardando la  puerta amenazada
silenciosa cuando ella normalmente
deja libre su voz libre en páginas
poco a poco transcritas en poemas
que inspira en un torrente de palabras
ideas sensaciones e imágenes
sentimientos valores y vivencias
que dan un nombre nuevo a cada cosa
que renombran persona tras persona
recreando de nuevo y otra vez
el mundo el ser humano que aspira
el aire de esa musa para ser.

Tuvo así que salir ella a la puerta
enarbolando un libro de poemas
y ofrecernos la ofrenda de su voz
su voz breve, amable, y en voz baja
elevar ese tono de su voz
defendiendo arrojando frente al arma
las rosas que coronan su cabeza
los versos que han volado por los aires
las armas de los versos que desarman
sin violencia violencias agresivas
con versos repetidos verso a verso
conversos en la piel que los leía
conversos los oídos que oían
cautivos del encanto de belleza
de lectura fururo vida amor.  

lunes, 27 de septiembre de 2010

Mujer Euterpe en música transcrita


¿Cómo tañiría ella este poema
sin sus ritmos en música rimados
sin variantes en versos musicados
en soneto en sonido en un fonema?

¿Cómo esparcir sus ecos escanciados
en las copas de alzada diadema
tecleados con tinta yema a yema
en palabras sin voz apalabrados?

¡Que giren espirales por la copia,
repiquen las campanas sin parar,
que nadie va a quedarse ya en la inopia,

que esta musa requiere su cantar,
que ha traído su atril de cornucopia
y su música empieza ya a sonar!



Dedicado a laslos jóvenes que han ocupado, pacíficamente, la sede abandonada de Banco Español de Crédito en la Plaça Catalunya de una Barcelona satisfecha con sus fantásticas Festes de la Mercè...
Para que su encierro voluntario, tan indispensable para todos nosotros, con esta musa de la música se les haga más llevadero.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Mujer Gea hablándole a su hijo

Las esferas terrestres. 
Un modelo de planeta que debe ser revisado.
Magda Lopez Such
biocenosis@terra.es
http://www.astrosafor.net/Huygens/2004/50/Planetologia.htm



A Maurici, y a Catalina

Aquella mujer llegada a esta ciudad huyendo de una guerra

a cuestas con su hijo
llevaba en su lengua el lenguaje popular,
las canciones de nana que lo habían dormido,
los juegos de falda que le habían hecho sentir
el gozo del ritmo del lenguaje,
las palabras reinventadas en los juegos de palabras...
y la sabiduría de la urdidumbre del tiempo convivido y ancestral.
Aquella mujer.
Aquella mujer que hoy entrebusca en el bosque

inextricable del lenguaje
qué decir, qué decirle a su hijo sobre
esta parte de desmande del mundo, sobre
esta atonía atónito mental, sobre
este olvido inexcusable del dolor de algún otro...
Aquella mujer.
Aquella mujer que hoy es esta mujer con su hijo,
esta mujer.
Esta mujer que ha buscado y descubierto
el significado de los nombres y pronombres personales,
el significado de los nombres antiguos de las plantas,
el significado guardado en las semillas y en las flores,
el significado que germina, que se expande y que crece
y que da luz dando a luz
al hombre oscuro del desierto
que ha encontrado su luz interior.
Esta mujer.
Esta mujer con su hijo, y los juegos
y las canciones y las palabras
y los pensamientos compartidos
y los besos y caricias
y las miradas que se cruzan y entrecruzan
y las miradas que se quedan y sustentan 
quedamente apoyadas una en otra.
Esta mujer que sabe que lo que dice
puede ser o no ser verdad
pero se arriesga y dice
dice y se lo dice a su hijo
con una voz que le viene de muy lejos:
quisiera que quisieras vivir vivir
sin que sea preciso pedir perdón
tomando creando de este mundo
el mundo que quieres quisieras vivir.
Tú eres el mundo, y yo ¡te quiero tanto!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Mujer Melpómene creando el drama


Representación de la Musa en la Domus Philologiae


Y desde atrás pensó, ¿o fue de alante?,
cuál cuál de ésas dos fuera la primera:

la más cercana, ¡zoom!, la más distante,
la que hace que emerjan dos personajes

de oscuro teatral, en fondo claro,
las sombras más reales, de perfil

de perfiles en punta, afilados,
afilados, cortantes o punzantes,

los sentimientos, cortes metales,
los sentimientos, dichos a raudales,

que suben escaleras, cuesta arriba,
arriba para arriba, más arriba,

para sobreponer vuelos al mar,
para sobrevolar mares de fondo

al fondo al fondo, al fondo al fondo,
oscuras sombras reales y tan bellas

hablando del silencio de lenguajes 
palabras interiores de exterior,

palabras de interior a la interperie,
palabras por palabras por palabras,
palabras más palabras de palabra,
palabras más palabras y palabras...







martes, 21 de septiembre de 2010

Mujer Sirena en tierra recalando...

John William Waterhouse. A mermaid, 1901

Se ha acercado a la costa con la luna
de la noche en blanco de las olas
silenciosas ladeándose volcándose
al fondo figurándose figuras.


Ha llegado hasta aquí que es hasta dónde
le ha gustado le gusta a ella llegar
y salir y salirse de las aguas
y buscar y buscarse en esta arena,


arena que se le abre como arcilla
de roca de la arena solitaria
en huecos que caducan al instante
hondamente al calor que da su cuerpo


de sirena que quiere que allí mismo
su tiempo de las horas quedamente
en surcos de la arena de su lecho
entierre repetir decir de nuevo


las cartas de cristales de la sal
memorias de un amor imaginario
del soplo levantado por el peso
del cuerpo que recorta en otro cuerpo


confines de un perfil que ha renacido
en fines del final de la otra piel
reflejos de jadeos y conjuros
que nacen de otro cuerpo en otro cuerpo


en tierra de luz luna acariciada
de cuerpo de mujer que está naciendo
cada vez que se piensa y que se siente
en ángulos visible sólo al verse


sirena de su voz que está cantando
sirena de sus brazos al nadar
sirena de su pelo al alisarse
sirena de su amor enamorado
sirena de su agua y de su sal
sirena de sirena de sirena...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mujer Ariadna alzando el laberinto

John William Waterhouse. Ariadna (1898)


La mano que en su envés se adentra al mundo
que deja cabos sueltos a su entrada,
que se abre en senderos laberínticos
de horas que dan vueltas al reloj


no encuentra ni Teseos ni Dionisos
que roben sus ovillos de labor,
no teme del asalto a un Minotauro
mortaja derivada de dios ni hombre.


Si amanece a solas si ha dormido
en la playa o la alcoba de otro mar,
mirará hacia el agua o hacia el cielo
buscando su Corona Boreal.


Sabe que las estrellas en la noche
van trazando caminos al azar,
si salen han salido salen salen
redibujan las olas para entrar


en el agua despierta tan despierta
de energías sinérgico invisibles,
verá constelaciones nuevas nuevas
nadar andar nadar sobre las aguas.


Recogerá unas gotas, de la sal,
se las pondrá en la boca, sin hablar,
las dejará caer, sobre su piel,
las dejará adentrar, en laberintos
ocultos, en el centro de su centro,
y despacio, despacio, tan despacio
acogerá los giros, en las aguas,
restañará los rastros, en los cielos,
rehará el laberinto, de reflejos
oscuros escondidos recreados
en danza laberíntica alocada
de arriba abajo abajo arriba arriba...