martes, 17 de febrero de 2015

Un canto de sirena...





XXI


¡De improviso, la voz de la sirena
la voz de la sirena de la sal!

La voz de la sirena aparecida
la voz de la sirena que se aleja,
un canto que se aleja como un eco,
un eco ahora presente y ahora ausente,
un eco intermitente que se va
un eco como un canto,
un canto de sirena de la sal:

lisi nol, nul nul se,
liri son, nul nul se,
lili sol, nul nul se,
lisi nol,
liri son,
lili sol,
si nul mar…

Varado cual un bucle el pescador,
pasmado como un poste en esta orilla,
clavado como un palo en el camino,
contempla la sirena sobre el agua,
contempla la sirena que se marcha,
se va sin movimientos que la animen
se va como una estatua de la sal…

lisi nol,
liri son,
lili sol…

Y en su mano el cristal el pescador,
el cristal que se ha abierto en caracola,
el cristal que ha crecido en abanico
de color, de colores de arco iris…
¿Y el cielo descompuesto en esta estrella,
esta triza de estrella de la mar,
este trozo salado de cristal?

nul nul se,
nul nul se,
nul nul se…

La voz de la sirena que se aleja,
se marcha y se aleja mar adentro,
hacia adentro hacia afuera,
hacia afuera hacia adentro,
curvo vaivén acústico acüoso,
hacia adentro hacia afuera,
hacia afuera hacia adentro,
inusitado desatino ancestral…

lisi nol, nul nul se,
liri son, nul nul se,
lili sol, nul nul se,
lisi nol,
liri son,
lili sol,
si nul mar…


Y en su mano el cristal el pescador…

lunes, 16 de febrero de 2015

Sirena de cristal...

Foto: Àngel S. Martínez



XX
  
¡Qué cielo incendiado enardecido,
qué cielo de silencio sepulcral!

¡Qué caos repentino que en silencio
altera las estrellas y la mar!

¡Qué caos de improviso, qué silencio
que altera las estrellas que ahora tiemblan!


¿Qué lágrima de limo se decanta
del cielo deslizándose hacia el mar?
¿Qué caos creativo cruza el cielo
que inunda con su llanto hasta la lluvia?
¿Qué caos inaudito curva el tiempo
que cubre cada hueco, cada duna,
cada montón de arena de la playa?


Absorto y empapado el pescador
contempla cómo el cielo se desprende
del trozo de una estrella hasta la orilla...
Y ve cómo se abre en abanico
aquel trozo de cielo, aquel cristal,
aquella caracola de colores
de luz depositada en la arena.

Sus ojos y sus pasos se dirigen
en pos de aquel cristal, aquella estrella,
aquel trozo de estrella tan extraño
que se abre en abanico y se refracta
cual prisma dispersivo en arco iris
del rojo hasta el violeta en siete rayos
de luz, de la luz blanca de la sal.


¿Y esta sirena habrá también caído
del cielo como estrella de la mar?

¿Quería aquí venir ella quizá
o puede que tal vez se haya perdido?

¿Y al salir de la mar se habrá quedado
sentada en una roca de la orilla?


Dan vueltas las preguntas, las ideas
en la mente febril del pescador.
De momento decide, ha decidido
aquel cristal llevarle a la sirena,
recoger el regalo y la magia
y entregárselo así a la sirena
cual si fuera una ofrenda de esta Tierra.

Sabe que quien regala realmente
es quien es el objeto del regalo,
que origina el regalo la sirena.
Por eso se decide a entregarle
aquel trozo de cielo, aquel cristal
de luz a la sirena de la sal,
 un regalo de luz a la sirena.


Y de pronto la voz de la sirena…

domingo, 15 de febrero de 2015

Sirena de silencio...

Foto: Àngel S. Martínez


XIX


¡El cielo se ha incendiado enrojecido
la calma se ha truncado de repente
y este instante eterno que existía
se ha roto y se ha hechos trizas en silencio!


Refulgen las halitas de la sal,
halitas de la sal que son reflejo
de catástrofes cósmicas y caos…

¡Qué caos gigantesco que recorre
esta totalidad del escenario!

¡Qué caos repentino que en silencio
altera el universo estrella a estrella!

¡Qué caos de repente
qué caos, qué caos, qué caos, qué caos, qué caos…!


Se sabe desbordado el pescador
de sal, de mar de sal y de sirena,
sirena de la sal que está mirando,
dos ojos que se miran, la mirada
en silencio latente y, mientras tanto,
silencios elocuentes que callando
reclaman de uno a otro interlocutor
el verse y pronunciarse sin palabras,
palabras de sirena de la sal,
palabras de sirena,
una extraña sirena que pronuncia
palabras de sirena,
palabras de sirena en el silencio
palabras de sirena,
palabras de sirena, de sirena,
palabras de sirena de la sal,
palabras de sirena
palabras de sirena de la sal.


Pero este instante eterno que existía
se ha roto y se ha hechos trizas en silencio…

miércoles, 11 de febrero de 2015

Palabras de sirena...

Foto: Àngel S. Martínez


XVIII


¿La sirena de sal se ha despertado
o soy yo quien se adentra en su sueño?

Me veo, me estoy viendo a mí mismo
levantando este lienzo de su lecho,
las gemas regaladas de la mar,
las algas y las conchas, caracolas,
las piedras, las halitas de la sal…


Así, de este modo, el pescador
se siente, se percibe, se contempla
en este instante eterno extendido,
en este instante eterno arrebatado,
en este instante eterno,
que fluye fácilmente, tan fugaz,
este instante en silencio y absoluto,
este instante repleto en el vacío
que copa sus sentidos totalmente,
en este instante eterno,
en este instante único escogido,
en este instante laxo y relajado
en calma y en la paz del ser humano,
en este instante eterno…


Este instante remanso de la calma,
este instante remanso del silencio
comparte el pescador con la sirena,
sirena imaginada aun probable,
sirena aun probable imaginada
sirena de la sal,
su voz imaginando, el arrebato
de voz y de belleza imaginando,
sirena de la sal,
sirena de la sal imaginando,
la voz y la belleza y la sirena,
sirena de la sal,
la arena y el paisaje
de la imaginación aparecido…


Este instante remanso del silencio
este instante remanso de la paz,
comparte el pescador con la sirena
y se ve por entero en el espejo
y se ve por entero en mil reflejos
y se ve y no ve y vuelve a verse
a verse y no verse,
a verse y pronunciarse sin palabras,
palabras de sirena de la sal,
palabras de sirena,
de nuevo una sirena que pronuncia
palabras de sirena,
palabras de sirena en el silencio
palabras de sirena,
palabras de sirena, de sirena,
palabras de sirena de la sal,
palabras de sirena
palabras de sirena de la sal,
palabras de sirena de la sal,
palabras de sirena de la sal…


martes, 10 de febrero de 2015

Sirena que despierta...

Foto: Àngel S. Martínez



XVII


Jamás imaginé que me mirara,
nunca puede pensar que apareciera
un ojo que se ha abierto y me ha mirado
un ojo de mujer entre las gemas,
las gemas regaladas de la mar,
las algas y las conchas, caracolas,
las piedras, las halitas de la sal…


Un ojo me ha mirado sin edad,
un ojo que me mira fijamente,
un ojo que me mira limpiamente,
un ojo que me mira
y mis ojos, de par en par se abren
y siguen asombrados sin cerrar
un ojo que me mira simplemente…


¿Quién hubiera sabido que sería
el rostro de la mar de una sirena?


Esta bella sirena que despierta
para mirar mis ojos mientras miro
los suyos descubiertos tan recientes.

Esta bella sirena que despierta
para mirar mis ojos mientras miro
los suyos en los ojos de una joven.


Esta bella sirena que despierta
para mirar mis ojos mientras miro.

Esta bella sirena que despierta
para mirar los ojos que me miran.

Esta bella sirena que despierta
para mirar mis ojos asombrados.

Esta bella sirena que despierta
para mirar mis ojos mientras miro…


¿Qué puede un pescador imaginarse
de un cúmulo de gemas de la mar?

¿Qué puede un pescador imaginarse
de un rastro de la halita de sal gema?

¿Qué puede un pescador imaginarse
mirándose en la sal de una sirena?

¿Qué puede un pescador imaginarse,
qué puede un pescador imaginar,
qué puede imaginar de una sirena,
qué puede imaginar,
qué puede imaginar,
qué puede imaginar…?

lunes, 2 de febrero de 2015

Sirena decidida...

Foto: Àngel S. Martínez


XVI

Arrebatadamente derrumbando
la altura del montículo del mar.

Las conchas, caracolas y otras gemas
de sal salen al tacto de los dedos.

Dos dedos decididos por delante,
dos ojos que los siguen ciegamente.


Y el Sol sobre la sal, sobre la arena,
la luz que se ha encendido que acompaña
el trance de la Luna que comparte
el manto de los cielos tan temprano,
 el manto de los cielos tan tardío,
la cúpula en los cielos día y noche,
la cúpula en los cielos pincelada.

El aire se respira renovando
la imagen que se exhala en el paisaje:
imagen por las manos renovada,
imagen por los dedos acunada,
imagen por los ojos resguardada,
imagen al cuidado de dos dedos,
dos dedos decididos y una imagen.


Las conchas, caracolas y otras gemas
de sal salen al tacto de dos dedos.
Los ojos van detrás, van observando
un nuevo zigurat sobre la arena,
un nuevo zigurat, que gema a gema,
va creciendo, va haciéndose gemelo
del otro que ha crecido justo al lado.


¿La mar es constructora de edificios
con círculos de arena en zigurat?

¿Las gemas regaladas de la mar,
las algas y las conchas, caracolas,
las piedras, las halitas de la sal
se mezclan y entremezclan de manera
que crecen y han crecido y decrecen
y forman pasadizos de espirales
de edificios adláteres de azar?


La altura de un depósito, un montículo
se derrumba a la vez que crece en otro
sin orden ni concierto conocido…
Podría aquí pararse el pescador,
podría decantarse por la muerte,
el sosiego en su máximo equilibrio,
la vida suspendida de la muerte…


Pero escoge, ha escogido el arrebato,
el riesgo de vivir la vida incierta,
el tesoro que oculte la belleza…
Por eso ahora deshace y rehace
montículos del poso de la mar,
dos dedos decididos por delante,
dos ojos que los siguen ciegamente…

domingo, 1 de febrero de 2015

Sirena imaginando...

Foto: Àngel S. Martínez

XV


Hay tiempo que no tiene vuelta atrás,
empieza en un momento y es entonces…
Y si andas y desandas con motivo,
y si andas y desandas con sentido,
y si andas y desandas,
te impulsa tu arrebato y decisión…


Las gemas una a una desprendiéndose
del monte, del montículo de arena,
del templo de la arena edificado,
del templo de la arena transmutado,
del templo de la arena,
del templo de la arena de la mar.


Dos dedos se deciden:
los dedos de miradas de las manos,
los dedos que deciden hacer pinza,
el gesto más antiguo de las manos.
Las manos, las miradas y los dedos
de dedos de miradas de las manos.


Dos dedos se deciden:
la mar y las miradas y los dedos
de sal de los cristales de la halita
deciden el momento, han decidido
la arena y el paisaje
de la imaginación aparecido.


Dos dedos se deciden
y el tiempo ya no tiene vuelta atrás,
y el tiempo que es el de antes y el de ahora
es tiempo perpetrado en el espacio,
es tiempo perpetrado en espiral.
Dos dedos se deciden.


Dos dedos se deciden
y el tiempo modifica en el espacio
el mundo que se ha andado y desandado,
la vida que se vive y que se muere
que empieza en un momento y es entonces
la vida decidida en arrebato
que es vida del ensueño en la razón
que es sueño de la vida y de la muerte
que es vida palpitando dedo a dedo…


Dos dedos se deciden:
las yemas de los dedos se deciden.
Dos dedos se deciden:
el pulso de las yemas de los dedos.
Dos dedos se deciden:
dos dedos sosteniendo el corazón.


Dos dedos se deciden,
dos dedos descartando encrucijadas,
dos dedos escogiendo este camino.
Dos dedos se deciden,
dos dedos se deciden,
dos dedos se deciden…