lunes, 21 de enero de 2019

El fascismo que viene





El fascismo que viene y la disputa cotidiana en el terreno de los afectos
Abandonar la pelea en los terrenos de la vida cotidiana, en favor de la conquista del poder, ha dejado vía libre a las pasiones tristes de las que se alimenta la derechización social.

Amador Fernández-Savater 



Un grupo de asociaciones impulsa la campaña Espacio Libre de Tópicos en el barrio de San Cristóbal de los Ángeles (Madrid). Estamos todos tratando de pensar de qué tipo es ese “fascismo que viene” a nivel global y local --por ahora sólo tenemos las viejas etiquetas para nombrarlo-- y cómo se puede combatir con eficacia. Lo que puedes leer a continuación son algunos apuntes e intuiciones que, a pesar de su tono demasiado nítido y concluyente, quisieran simplemente servir para empezar una conversación y abrir procesos de pensamiento e iniciativas post 15M.


La crisis y el cortafuegos 15M

La irrupción de Vox en las elecciones andaluzas evidencia que la crisis sigue siendo, diez años después y a pesar de cómo se interpreten los datos macro, la situación que mejor describe la coyuntura política y la vida social. La novedad sería que, mientras que el malestar de la crisis se activó primero en el 15M y luego en el voto a Podemos o las confluencias, ahora se estaría desplazando muy hacia la derecha.

Tras la irrupción de Vox, se han podido leer por aquí y por allá comentarios que consideraban refutada la idea de que el 15M había supuesto en España un “cortafuegos” del ascenso general de la extrema derecha que vemos en toda Europa. Me parece un error gravísimo.

El 15M supuso verdaderamente un antídoto de la derechización --canalizando el malestar hacia arriba (políticos y banqueros) y no hacia abajo (migrantes)--, pero no se puede pensar como una vacuna milagrosa, eterna y que funcionase de una vez por todas. Había que renovarla, actualizarla, para mantener vivos sus efectos. Y eso es lo que no ha ocurrido.

El 15M ya fue, es agua pasada. Lo que venga como nueva politización se llamará de otro modo y tendrá otra forma. Pero es muy importante entender bien qué fue. Es decir, qué fue lo que durante los peores años de la crisis neutralizó el virus fascistizante.

Resumiendo mucho, podríamos decir que el 15M fue:

1) una dinámica de autoorganización popular. Es decir, no un movimiento referido a un sujeto preconstituido (la clase obrera, etc.), sino un proceso de “creación de pueblo”. Porque es la acción colectiva la crea un pueblo y no al revés. Un pueblo es un proceso que se hace, como en el tejido de un patchwork se van añadiendo nuevos fragmentos a la tela. Por ejemplo, en las plazas del 15M no había prácticamente inmigrantes, pero estos se unieron más tarde al movimiento a través de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y la politización del problema de los desahucios.

2) un efecto de re-sensibilización social. Donde la crisis ponía en el centro la victimización, el resentimiento, la competencia y el sálvese quien pueda, el 15M puso la activación social, el empoderamiento, la empatía y la solidaridad. El otro, lejos de convertirse en obstáculo o enemigo, se volvía un cómplice para la acción transformadora. Más que un común ideológico, el 15M creó un común sensible en el cual se sentía como algo propio y cercano lo que les sucedía a otros desconocidos. Una nueva manera de decir “nosotros”, abierta e incluyente a cualquiera que estuviese indignado con la situación presente de precariedad generalizada y ausencia de democracia.


El asalto institucional

El “asalto institucional” quería trasladar al poder político --blindado y sordo a los movimientos de la calle-- algunas de las demandas y de las nuevas claves nacidas durante el 15M. Sin duda una muy buena idea. Sin embargo, durante el proceso se rompe la tensión productiva entre intervención política e intervención social. La disputa en el campo social --que es precisamente donde se “crea pueblo” y donde se modulan los afectos colectivos-- se abandona en favor de la conquista del Estado, dejando así el terreno libre a las estrategias derechistas --tanto mediáticas como de intervención sobre los territorios de vida.

La desactivación del “cortafuegos” 15M --los lazos de acción colectiva, apoyo mutuo, empatía y solidaridad-- deja el paso libre a los virus que siempre están ahí durante una crisis económica y social: el miedo, el aislamiento, la amargura, la victimización, el resentimiento, la agresividad, la búsqueda de chivos expiatorios. De esa “pasionalidad oscura” --como dice Diego Sztulwark-- se alimenta actualmente el desplazamiento hacia la derecha extrema y la extrema derecha.

Se habla del efecto multiplicador que han tenido los medios de comunicación en la aparición de Vox. Con toda seguridad es cierto. Pero hay que recordar que los medios de comunicación no pueden imponer a la sociedad lo que quieren siempre que quieren. Por ejemplo, era imposible que en un clima social como el creado por el 15M prendiese la idea de que la salida de la crisis pasaba por el rechazo de los migrantes o el endurecimiento del orden. Es en el debilitamiento del clima social generado por el 15M donde calan esas ideas.


Nueva Política

No sólo hemos visto cómo sube Vox, sino cómo baja Unidos Podemos. En unas elecciones donde se ha castigado al establishment (PP-PSOE) con una pérdida importantísima de apoyo político, Unidos Podemos no ha logrado recoger ni un solo voto más, sino todo lo contrario. ¿De qué nos habla esto? De la decepción y el desencanto que ha generado en un cortísimo lapso de tiempo la Nueva Política.

El asalto institucional se hizo cargo en determinado momento de una cantidad enorme de energía que venía del 15M: ilusión, esperanza, deseo. Pero hemos visto cómo ha disminuido conforme se iba asimilando a la vieja política en sus formas de hacer: personalismo extremo, opacidad y verticalización en la toma de decisiones, lógica de bandos y camarillas, relaciones instrumentales, un canibalismo interno pocas veces visto en un partido…

Por tanto, el giro político “realista” decidido en determinado momento por las élites de Podemos --subordinarlo todo a la conquista del poder político: construcción de movimiento, formas de hacer democráticas, aceptación del pluralismo y la crítica, relación positiva con el otro y con el adversario-- se revela ahora como lo más iluso e ilusorio: ni se tiene el poder político, ni se tiene una sociedad en movimiento, activa o crítica.

La Nueva Política ha generado en ese sentido una despolitización --desafección, desestímulo, decepción y desencanto-- y en el vacío de esa despolitización crece la derechización social. Por todo esto, si existiese un dios de las palabras, que enmudeciese a todo aquel que las usase en vano, creo que ningún dirigente de Podemos podría “apelar al espíritu del 15M” sin perder inmediatamente la voz.


Una palabra sobre Catalunya

No es el conflicto en Catalunya lo que ha “despertado el fascismo” en el resto de España, sino en todo caso la forma que ha tomado finalmente ese conflicto. ¿Qué quiero decir?

Desde este blog, hemos insistido en  “pensar distinto” el desafío independentista en Catalunya. No verlo solamente como un asunto identitario o nacional, sino también como otra expresión más  --difusa, ambigua, impura-- de rechazo al sistema político español y su gestión de la crisis. Pero la lógica de la representación ha conseguido codificarlo enteramente como una pelea entre dos nacionalismos, excitando así el anticatalanismo histórico latente. Ha habido una incapacidad (dentro y fuera de Catalunya) por encontrar los modos de hacer ver la complejidad del procés y plantear un conflicto distinto e invitador para las gentes (muchas, muchísimas) que comparten el mismo rechazo fuera de Catalunya. Lo que era “común” --el malestar de las vidas en crisis y el rechazo del neoliberalismo-- se rompe y se pierde al articularse en clave nacionalista.


Despolitizarse para repolitizarse

La repolitización que viene --mejor dicho: que ya está viniendo, con los movimientos de pensionistas o de mujeres-- tiene que pasar primero por una despolitización. Una despolitización positiva, un proceso activo en el que hacernos una “limpia” de una cantidad de creencias y hábitos que hemos adquirido durante la etapa del asalto institucional. Por ejemplo:

--la idea de que la sociedad se cambia desde arriba, tomando los lugares del Estado. Cuando ni siquiera las mejoras sociales, si son algo meramente otorgado y no van acompañadas de procesos de subjetivación colectivos (debate, politización, comprensión crítica, otros valores…), contribuyen necesariamente al cambio social.

--la idea de que se puede y se debe subordinar todo a la “victoria” y la “eficacia electoral”: la discusión colectiva, las relaciones de igualdad, la democracia de los procesos, la pluralidad, el valor de la pregunta y la crítica, etc. Hemos podido verificar en muy poco tiempo que se puede perfectamente “ganar pero perder”: ganar poder y elecciones, pero perder todos los ingredientes del cambio social por el camino al disociar los medios y los fines.

Se trata de hacer de la desafección y la decepción con respecto a la Nueva Política un aprendizaje y un nuevo punto de partida. La ocasión para un cambio y un viraje. Hacer de la despolitización una palanca.


Disputar el campo social de fuerzas

El filósofo Michel Foucault nos propuso cambiar radicalmente nuestra concepción del poder: en lugar de verlo como algo que “baja” desde algunos lugares privilegiados (Estado, instituciones), nos invitó a pensarlo como un “campo social de fuerzas”. El poder viene de todos lados y se juega cotidianamente en millares de relaciones que configuran nuestra manera de entender la educación, la salud, la sexualidad o el trabajo.

Las leyes o el poder político no vienen primero, no son los resortes del cambio social, no son su causa, sino justamente los efectos de la disputa en ese campo social de fuerzas. Pensemos en los movimientos obreros, de mujeres, de homosexuales o de minorías étnicas durante el siglo XX: primero se dieron procesos profundos de transformación de la percepción, los afectos y los comportamientos sociales, que más tarde se registrarían a nivel legislativo o institucional.

Lejos de ser una mirada pesimista (“el poder está en todos lados”), la mirada de Foucault tiene implicaciones muy positivas: el cambio social está al alcance de todos, se juega en la vida cotidiana de cualquiera, nuestros gestos, decisiones y relaciones cotidianas cuentan y mucho.

Es la disputa en ese “campo social de fuerzas” lo que hemos abandonado en buena medida, dejando vía libre al miedo, el aislamiento, la victimización y todas las pasiones tristes de la que se alimentan las viejas y nuevas derechas.

En este “periodo oscuro” que se abre, en el cual el malestar social antisistema es canalizado por la derecha, no se trata simplemente de encontrar otra “política comunicativa” (guiños, gestos, signos) mediante la cual hablar a los votantes potenciales de la derecha y la extrema derecha y convencerlos de votar a los partidos de izquierda o progresistas. Así seguimos reduciendo la política a “comunicación electoral”. La derecha y la extrema derecha crecen, no porque tengan una política comunicativa mejor, sino porque son capaces de producir un tipo de subjetividad (creencia, valores, afectos) con la cual sintoniza luego su mensaje electoral.

La pelea por la hegemonía social se disputa en los territorios de vida, en todos los entornos laborales, locales y familiares en los que hacemos experiencia, en cualquiera de los lugares cotidianos donde se configura nuestra manera de ver y sentir el mundo.

No se trata necesariamente de abandonar la intervención en la esfera de la representación, pero sí de complejizarla y repensar-rehacer su engarce con la intervención en la vida social. Porque es ahí donde se crea pueblo, se modulan los afectos colectivos y se cambian las cosas.


jueves, 20 de diciembre de 2018

KALIGrama...


El árbol de los celtas de la VIDA
da juego al KALIGrama de la Navidad.

Felices más felices más felices...





jueves, 22 de noviembre de 2018

La trenza de las manos...




Sus manos se entrecruzan y se trenzan:

la trenza de sus manos, mientras andan,
la trenza de sus manos, paso a paso,
la trenza de sus manos, adelante,
la trenza de sus manos, en silencio,
la trenza de sus manos, al andar.


Sus manos se entrecruzan y se trenzan:

la caricia acallada en la cadencia,
el ritmo de sus pasos, la caricia,
la tácita cadencia de sus pasos,
el ritmo del vaivén del caminar,
la trenza y la caricia y la cadencia.


Sus manos se entrecruzan y se trenzan:

sus pasos, sus caricias, sus cabellos,
mirando hacia adelante,
mirando hacia adelante, y en silencio,
mirando hacia adelante,
mirando hacia adelante, sin hablar,
mirando hacia adelante.


Sus manos se entrecruzan y se trenzan:

ahora se han parado y se deshacen
la trenza de sus manos, con un beso,
la trenza de sus manos, de sus manos,
la trenza de sus manos, con un beso...


Barcelona,
y la lluvia persiste intermitente
21 de noviembre de 2018

viernes, 5 de octubre de 2018

Diálogo en sonetos amorosos... [2]



ACERCA DEL DESEO...

Soneto al soneto 452
de Raffaele Pinto, professore.
(El primer verso es de Raffaele.)

"Siamo soli io e te in questo mondo,"
y en esta soledad imprescindible
coincidimos, silencio que es audible,
que escucha frase a frase su trasfondo,

su cadencia de música de fondo,
canción de estribillo perceptible,
constante sintonía más sensible
que quiere entrar en ti, en lo más hondo,

compartir este goce, esta llama
desnuda, en soledad acompañada,
despierta en el silencio en esta cama,

donde te das, recibes, consumada
la danza del amor que ahora te ama,
que siente y que te siente deseada...


Barcelona
enricbatiste@gmail.com

domingo, 30 de septiembre de 2018

Diálogo en sonetos amorosos... [1]



Soneto al soneto 420
de Raffaele Pinto, professore.
(El primer verso es de Raffaele.)


"Le labbra che intravedo son promessa"
de un mundo de misterio al descubierto,
de esta otra dimensión donde despierto
inmerso dentro de aguas de sorpresa

y me lanzo a bucear, que el mar no cesa
gozando este horizonte que es incierto,
gozando esta belleza donde advierto
la vida entre los labios que me besa.

¿Eres tú la Gioconda o Magdalena
y guardas un secreto en tu sonrisa?
¿O acaso seas tú la griega Helena?

Por ti sería capaz, y por tu risa
de arreglar de mi barca la carena...
¡Me atraes mucho más que Mona Lisa!

Rubí
enricbatiste@gmail.com

domingo, 16 de septiembre de 2018

ILUMINANDO SOMBRAS...


Imagen de Javier Flores, artista visual
https://javierflorescastillero.es/la-caverna-de-platon/



Las sombras van pasando, van pasando,
los tiempos repetidos trasnochados,
en sucesión platónica de ayer
que adopta una espiral transformadora
de ahora que se funde en los ahoras
que cambian en presentes y en futuros.

Y no es que en este instante, en este ahora,
renuncies a aquello que sentiste,
que dijiste, afirmaste y negaste,
y que sigue en pantallas dando vueltas
cual un centrifugado en plena fuga
perdido en los espacios y en los tiempos.

Más bien se trata de algo nuevo antiguo:
escribir poesía es ganarse
un plazo hasta la muerte con la vida...



enricbatiste@gmail.com



sábado, 15 de septiembre de 2018

Vivir es pasar páginas...


La librería —título original en inglés, The Bookshop— es una película dramática escrita y dirigida por la cineasta española Isabel Coixet. El guion es una adaptación de la novela La librería de la novelista inglesa Penelope Fitzgerald.
La película, rodada en inglés, está protagonizada en sus principales papeles por los actores británicos Emily Mortimer y Bill Nighy y la estadounidense Patricia Clarkson y fue rodada en agosto y septiembre de 2016 en Portaferry, Condado de Down, Irlanda del Norte y Barcelona (exteriores en Barcelona, Badalona y Argentona e interiores en estudio).
La película es una coproducción internacional entre España, Reino Unido y Alemania.

Sinopsis
Florence Green ha llegado a Hardborough, una tranquila ciudad de la costa inglesa de los años 50, decidida a cumplir el sueño que ella y su marido concibieron cuando se conocieron: abrir una librería en un lugar alejado de las revoluciones sociales que tenían lugar en los lejanos grandes centros urbanos. Sus ilusiones tropezarán con las resistencias de Violet Gamart, una gran dama que domina la vida de sus conciudadanos desde su pedestal.