John W. Waterhouse, 1891
Si bien es tierra es hija de algún sol
y adopta edad de edad sujeta a cambios
en las cartas de muerte que se mueve
ascendente y descendente en marmitas
donde mezcla brebajes y conjuros.
Perséfone en Circe transformada
triunfante en el infierno de este mundo
rompiendo los hechizos más profundos
surgiendo de la tierra enterrada
en nueva primavera perdurable.
Mujer vieja que vive y ha vivido
mil viajes de ïda y de vuelta,
mil virajes de estela en navegantes,
mil parajes perdidos por las redes,
mil paisajes repletos de genciana.
Circe, mágica Circe que desvela
estas naturalezas tan humanas
de ancestros animales de rincones
ocultos de los cuerpos escondidos
que pugnan por salir, vivir, hablar.
Circe, su magia en manos misteriosas
que descifran descifren los enigmas
repartidos por rutas de la vida
repetidos distintos espirales
que crecen sin llegarse a repetir.
Circe, sus manos, manos de la magia
femenina, las manos que refutan
que refuten, sentencias de algún juez,
sus manos peligrosas y repletas
repletas de sus luces y una flor.
Circe, la maga Circe, libre Circe,
la dueña venenosa de licores
que curan y reparan desalientos,
la dueña del veneno que se inyecta
y consigue curar las amarguras,
la dueña del veneno de ilusiones
cobijadas en émbolos de luz,
la dueña del veneno de la vida
que fluye por las venas del vivir,
la dueña del veneno en una luz,
la dueña del veneno en una flor,
la dueña del veneno de genciana...
y adopta edad de edad sujeta a cambios
en las cartas de muerte que se mueve
ascendente y descendente en marmitas
donde mezcla brebajes y conjuros.
Perséfone en Circe transformada
triunfante en el infierno de este mundo
rompiendo los hechizos más profundos
surgiendo de la tierra enterrada
en nueva primavera perdurable.
Mujer vieja que vive y ha vivido
mil viajes de ïda y de vuelta,
mil virajes de estela en navegantes,
mil parajes perdidos por las redes,
mil paisajes repletos de genciana.
Circe, mágica Circe que desvela
estas naturalezas tan humanas
de ancestros animales de rincones
ocultos de los cuerpos escondidos
que pugnan por salir, vivir, hablar.
Circe, su magia en manos misteriosas
que descifran descifren los enigmas
repartidos por rutas de la vida
repetidos distintos espirales
que crecen sin llegarse a repetir.
Circe, sus manos, manos de la magia
femenina, las manos que refutan
que refuten, sentencias de algún juez,
sus manos peligrosas y repletas
repletas de sus luces y una flor.
Circe, la maga Circe, libre Circe,
la dueña venenosa de licores
que curan y reparan desalientos,
la dueña del veneno que se inyecta
y consigue curar las amarguras,
la dueña del veneno de ilusiones
cobijadas en émbolos de luz,
la dueña del veneno de la vida
que fluye por las venas del vivir,
la dueña del veneno en una luz,
la dueña del veneno en una flor,
la dueña del veneno de genciana...