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sábado, 15 de septiembre de 2018

Vivir es pasar páginas...


La librería —título original en inglés, The Bookshop— es una película dramática escrita y dirigida por la cineasta española Isabel Coixet. El guion es una adaptación de la novela La librería de la novelista inglesa Penelope Fitzgerald.
La película, rodada en inglés, está protagonizada en sus principales papeles por los actores británicos Emily Mortimer y Bill Nighy y la estadounidense Patricia Clarkson y fue rodada en agosto y septiembre de 2016 en Portaferry, Condado de Down, Irlanda del Norte y Barcelona (exteriores en Barcelona, Badalona y Argentona e interiores en estudio).
La película es una coproducción internacional entre España, Reino Unido y Alemania.

Sinopsis
Florence Green ha llegado a Hardborough, una tranquila ciudad de la costa inglesa de los años 50, decidida a cumplir el sueño que ella y su marido concibieron cuando se conocieron: abrir una librería en un lugar alejado de las revoluciones sociales que tenían lugar en los lejanos grandes centros urbanos. Sus ilusiones tropezarán con las resistencias de Violet Gamart, una gran dama que domina la vida de sus conciudadanos desde su pedestal.





lunes, 16 de enero de 2017

Debate del andrógino...

Marie Josèe Croze, ángel de la muerte en
Las invasiones bárbaras, de Denys Arcand.

Se sentaron los ángeles demonios
una tarde con copas de ambrosía 
a debatir si nombres o adjetivos 
u oraciones pudieran dar sentido
a un debate de dar cuenta y razón.

Buscando sustanciar luces y sombras
probaron a enunciar palabras de otros:
aquellos que describen pensamientos,
aquellos que postulan los valores,
aquellos que dan vida a las mentiras...

Como un juego de cartas-arquetipo
empezó la partida, y al principio
barajaron, sentaron los supuestos.

Y al cabo acordaron sostener
un pulso entre contrarios entre títulos.


Un título formula una apuesta,
un eco fascinante, primigenio
vestigio que ha dejado un creador
al recoger el flujo de las voces
sabiendo y no sabiendo ser feliz.

Nada como el cine en nuestro tiempo
para apagar las luces de la sala
y ver pasar las sombras otra vez.

Sabiendo que no es cierto, un jugador
lanzó sobre el tapete la película
Las invasiones bárbaras, de Arcand.


Hubo quien exigió establecer
la reglas del debate nuevamente;
pero ya esa baza estaba en juego
y aquellos predicados nominales
que buscan atribuir significados
formularon hipótesis y tesis
discutiendo incluso conceder
el preciso espacio a la síntesis,
el tiempo y el espacio que se crean
para crecer en círculo espiral.

Las invasiones bárbaras ha sido
una confesión.
Las invasiones bárbaras ha sido
una convulsión.
Las invasiones bárbaras ha sido
una conmoción.


Las invasiones bárbaras ha sido
y es y quiere ser imagen dual:
el duelo entre contrarios que nos duele
y el duelo entre contrarios que nos place...


martes, 5 de junio de 2012

Un conte a una Sirena de la Sal...





La sirena de sal

Al mar és de nit. Al cel llueix la lluna plena. Al pescador sempre li ha agradat fer un passeig per la platja a aquesta hora: li agrada mirar l'anar i venir de les onades, sentir la brisa del mar a la cara, respirar l’olor de la sal, arrossegar els seus peus nus per sobre de la sorra mullada...

De sobte, troba a terra un rastre blanc, granulat, brillant, que marca un camí desconegut. La seva curiositat el porta cap una pila amuntegada d’algues i petxines, caragols i caragolines, amb pedres de sal al voltant.

Ell hi acosta les seves mans i comença a enretirar a poc a poc aquest tresor de joies marines. Quina no serà la seva sorpresa quan, a sota, descobreix una cara adormida! És una dona bellíssima, de pell molt blanca, de cabells molt negres...! Amb molta cura, acaba de treure del tot aquell llençol de fils de mar que la tapen. És una sirena, una sirena de sal!

L'home, a sobre d'una de les pedres, també troba un cristall de sal en forma de llàgrima. Trasbalsat, el seu cap s'omple de preguntes: Qui és? D'on ve? Com és que ha arribat aquí? S’ha perdut? S’ha ofegat? En sortir de l'aigua s'haurà assegut a una roca i haurà teixit el seu llençol? Haurà mirat la lluna abans de dormir?...

Llavors, una cosa extraordinària crida la seva atenció: un raig de llum de lluna toca a terra a la vora del mar i tot seguit creix en forma de ventall de colors. L’home s’hi apropa i veu un vidre de sal blanca que sembla un estel escapçat. Sense pensar-s’ho gaire, recull aquell estrany estel, l'estreny entre les seves mans ben apressat i pensa en portar-li a la sirena adormida.

Però just abans de girar-se cap on dorm la sirena, sent una veu que canta una dolça cançó:

lisi mol, nu nul se,

lini son, nu nul se,

lili sol, nu nul se,

liri som,

si nul mar...




L'home, surt corrents cap a l'onada del mar que s'emporta ja la sirena. Ja no hi és a temps: aquella estàtua blanca, bellíssima, s'allunya mar enllà.

Ell llença el vidre blanc al mar. Llavors de lluny, arriba el so de la cançó i, del peu d’aquella figura dreta neix un fil de sal, que forma un camí fins a la vora del mar. Ressona la cançó, brillen els fils de sal, mar endins s’allunya la sirena. L’home és a punt d'avançar un peu sobre el camí de sal i seguir-la...

De cop el camí esclata en mil cristalls fins i blancs! La veu s'apaga al mar i la lluna s'amaga al cel. Les onades es caragolen i tornen el vidre de sal a la vora.

Amb posat solemne i seriós, però amb un mig somriure que esbossa un pensament secret, l'home, amb molta cura, es dedica a endreçar el llit de la sirena de sal.

“Per si vol tornar la sirena algun dia --pensa--. Que torni sempre que vulgui!”


enricbatiste

domingo, 1 de agosto de 2010

Recrear realidad con la mirada


«El cielo gira». Hacerse mayor

Carlos Losilla


1. LA VOZ OVER DE MERCEDES ÁLVAREZ, la directora de esta película, sobrevuela una imagen que se encuadra en otra imagen. Un cuadro del pintor Pello Azketa muestra a dos niños que observan algo invisible, algo que no se sabe muy bien si aparece o desaparece, según dice esa misma voz. Álvarez ha regresado al pueblo soriano en el que nació, Aldealseñor, e intenta preservar en la memoria, a través de su cámara, el cielo y las nubes, la tierra y las casas, el paisaje humano de este lugar condenado a desaparecer a causa de la despoblación. Los pocos habitantes que allí quedan conversan sobre el pasado y el presente, la vida y la muerte, con laconismo y socarronería, a la manera de un coro sarcástico que se burlara estoicamente de los embates del tiempo y del progreso. Álvarez ha vuelto para recuperar esa memoria, pero se llevará consigo algo más: la convicción de que el cielo gira.

2. La película podría ser un documental, pero también oculta otras cosas. Cierto es que ése constituye un viejo tema, sobre todo en la era de los «falsos documentales», pero aquí resulta insoslayable. Desde su presentación en los festivales de Valladolid y Gijón, tras los premios obtenidos en Rotterdam y París, en Alba y en Buenos Aires, críticos y comentaristas han hablado de la influencia de Víctor Erice y José Luis Guerín, que constan en los agradecimientos junto con Miguel Marías, e incluso algunos han mencionado la huella de Kiarostami. No les falta razón. Sin embargo, no sé por qué, yo he pensado igualmente en Giovanni Bellini, en las numerosas vírgenes con niño que se conservan en iglesias y museos de Venecia. He ahí una tradición, la que presenta a María con su hijo, de largo recorrido en el arte occidental. Y he ahí alguien que se enfrenta a ella con una voz propia y personal, sin despreciarla pero a la vez apropiándosela. Álvarez colaboró con Guerín en En construcción,otra iniciativa del Máster de Documental de la Universitat Pompeu Fabra, y también recoge ecos de El sol del membrillo, entre otras. Pero no puedo olvidar esa voz, la suya propia, que puntúa la película en primera persona. Como Bellini cuando pinta al niño, irreverente, jugueteando con la túnica de su madre.

3. En primera persona. En efecto, El cielo gira podría verse como un diario íntimo, pues, de la misma manera en que los niños de Azketa observan lo insondable, es la mirada de Álvarez la que hace emerger un mundo que sin ella no existiría. Como el Brigadoon de Vin­cente Minnellí, Aldealseñor sólo permanece allí para quien quiera verlo. Y como sucede en Innisfree de John Ford, sus habitantes están construidos a partir del mito, del recuerdo idealizado que ahora se hace carne ante las cámaras. Lejos de filmar inocentemente una determinada realidad, Álvarez establece numerosas correspondencias conceptuales y estéticas. La tierra transitada por dinosaurios hace millones de años es ahora pasto de las excavadoras, los nuevos depredadores. El palacio nobiliario se está convirtiendo en un hotel. y desaparece un árbol centenario pero quedan sus rastros, igual que las huellas de los dinosaurios o las presencias espectrales en el interior de la vieja mansión. En realidad, El cielo gira es la película de iniciación de Álvarez. O de cómo ha logrado vencer a los fantasmas del tiempo para poder asumir sin miedo su transcurso.

4. Pero este relato de aprendizaje no sólo mira hacia el interior, a la relación del yo consigo mismo, sino que también se vuelca al exterior. La narración del asedio de Numancia deja paso a los prolegómenos de la guerra de Irak. Los árabes que una vez poblaron aquellas tierras han regresado ahora como inmigrantes. Hay una evidente continuidad en el ciclo de la vida. Al principio, Álvarez encuadra un paisaje de su niñez para comprobar que nada ha cambiado, excepto su mirada. Pello Azketa se está quedando ciego, de modo que el hombre que podría hacer emerger la realidad de aquellas tierras a través de sus cuadros pronto se sumergirá en la oscuridad, como le sucederá al propio pueblo. Lo que está en peligro, pues, es la representación del mundo, aquello que le da vida más allá de sus fronteras. Sin embargo, la cámara toma el relevo y filma los paisajes circundantes como si se tratara de la primera vez, con calma y con respeto, sin forzar su belleza, atenta a sus luces y sus sombras. Un árbol solitario en medio de la llanura. Un despliegue de colores que se gradúan levemente hasta llegar a una loma. La nieve que atraviesa el plano en finas líneas oblicuas. Una tormenta nocturna que surge intermitentemente de la oscuridad... Vuelvo a pensar en Bellini. Y recuerdo las tierras mesetarias de El espíritu de la colmena. Incluso la noche transfigurada deTren de sombras. Pero también las imágenes de los Straub, la Agnes Varda de los espigadores y la espigadora ... Quietismo, introspección: la sospecha de que las raíces culturales de este país quizás estén en otra parte, muy lejos de donde se acostumbran a situar. Y el deseo de que así sea.

© Carlos Losilla
DIRIGIDO Nº 346, Junio 2005

martes, 15 de diciembre de 2009

Fuegos fatuos en memoria del cine


El Museo de Arte Moderno de París propone una reflexión sobre la desaparición de la imagen
ROBERTA BOSCO - París - 15/12/2009 Un grupo de adolescentes juega al fútbol con una pelota de fuego. Todo sucede deprisa. De pronto, la bola de fuego quema la pantalla. La luz, fuente de placer, juego y destrucción, crea las imágenes y también las destruye. La película, que se interroga sobre la desaparición del cine, se titula Los fantasmas de Nabua y abre el recorrido de Primitive, un proyecto expositivo inédito del joven artista y cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul, que se presenta en el Museo de Arte Moderno de París, hasta el 3 de enero. Impregnado de múltiples referencias (de la filosofía budista a la vida cotidiana, de las soap operas a los cuentos tradicionales, del cine clásico y experimental a la cultura popular) las obras de Weerasethakul son una celebración de la memoria y sus enigmas.

Más información:

martes, 3 de noviembre de 2009

sábado, 10 de octubre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

lunes, 3 de agosto de 2009

...lo sciame dei tuoi pensieri...


testo di Eugenio Montale, dalla raccolta "Le occasioni", video prodotto da nuoviautori.org, regia Andrea Galli, musica Johann Sebastian Bach, fotografia Andrei Tarkovsky


La casa dei doganieri

Tu non ricordi la casa dei doganieri
sul rialzo a strapiombo sulla scogliera:
desolata t’attende dalla sera
in cui v’entrò lo sciame dei tuoi pensieri
e vi sostò irrequieto.

Libeccio sferza da anni le vecchie mura
e il suono del tuo riso non è più lieto:
la bussola va impazzita all’avventura
e il calcolo dei dadi più non torna.

Tu non ricordi; altro tempo frastorna
la tua memoria; un filo s’addipana.

Ne tengo ancora un capo; ma s’allontana


la casa e in cima al tetto la banderuola
affumicata gira senza pietà.

Ne tengo un capo; ma tu resti sola
né qui respiri nell’oscurità.

Oh l’orizzonte in fuga, dove s’accende


rara la luce della petroliera!
Il varco è qui? (Ripullula il frangente
ancora sulla balza che scoscende …)
Tu non ricordi la casa di questa
mia sera. Ed io non so chi va e chi resta.

(E. Montale)