Mostrando entradas con la etiqueta Dríades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dríades. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de noviembre de 2010

Mujeres al cuidado de los árboles

El Jardín de las Hespérides, de Frederic Leighton (1892).

Castaños y encinas y cerezos,
moreras, chopos y olmos,
la cepa de la vid, la antigua higuera
se extienden en sus ramas derramando
belleza y plenitud en el paraje.

Las dríades surgidas desde el roble
el agua de la tierra han recogido
y al huerto de esa diosa en el oeste
ya parten a saciar la sed de Hera
en los vasos leñosos del jardín.

Las manzanas doradas inmortales
adornan el Jardín de las Hespérides
y las ninfas bien cuidan la arboleda
donde ocasionalmente recolectan
los frutos de las frutas para sí.

Dríades, Hamadríades o Adríades,
llamadas las doncellas de occidente,
hijas de atardeceres y de ocasos
estrellas de las luces vespertinas
que vagan libremente por los bosques,
que cantan con sus voces encantadas,
que poseen el poder de transformar
figuras aparentes siempre bellas,
tan bellas dando luz a los paisajes,
tan bellas que atrapan las miradas,
tan bellas que los ojos se abren siempre
y es del todo imposible ya cerrarlos
porque al ver la belleza enloquecen...