Mostrando entradas con la etiqueta Ariadna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ariadna. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mujer Ariadna alzando el laberinto

John William Waterhouse. Ariadna (1898)


La mano que en su envés se adentra al mundo
que deja cabos sueltos a su entrada,
que se abre en senderos laberínticos
de horas que dan vueltas al reloj


no encuentra ni Teseos ni Dionisos
que roben sus ovillos de labor,
no teme del asalto a un Minotauro
mortaja derivada de dios ni hombre.


Si amanece a solas si ha dormido
en la playa o la alcoba de otro mar,
mirará hacia el agua o hacia el cielo
buscando su Corona Boreal.


Sabe que las estrellas en la noche
van trazando caminos al azar,
si salen han salido salen salen
redibujan las olas para entrar


en el agua despierta tan despierta
de energías sinérgico invisibles,
verá constelaciones nuevas nuevas
nadar andar nadar sobre las aguas.


Recogerá unas gotas, de la sal,
se las pondrá en la boca, sin hablar,
las dejará caer, sobre su piel,
las dejará adentrar, en laberintos
ocultos, en el centro de su centro,
y despacio, despacio, tan despacio
acogerá los giros, en las aguas,
restañará los rastros, en los cielos,
rehará el laberinto, de reflejos
oscuros escondidos recreados
en danza laberíntica alocada
de arriba abajo abajo arriba arriba...