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domingo, 30 de enero de 2011

Mujer Lamia viviéndose en su muerte

Lamia, de Herbert James Draper.



Enterrada entre muertes subterráneas
en túmulos secretos bajo tierra
en cuevas excavadas desde adentro
en nacimiento y muerte reincidentes
en su profundidad y en sus misterios.

Cada cueva una entrada a los infiernos,
cada gruta un vientre que genera
en el saber del mundo de los muertos
el renacer en muerte iniciática
en esta Madre Tierra tan oscura.

Suma sacerdotisa concebida
del vientre de una madre y de su pecho
la Lamia alimentándose de muerte
sacrílega de Lilith con calor
que asciende desde el centro de la tierra.

Y en su mano su espejo de la noche
de la mano de espejos de la luna
reflejando leyendas femeninas
de mundos mitológicos y mágicos
de imagen del pasado apareciendo
en visión en futuro adivinada.

Y en su mano su peine como un barco,
el peine con que peina su melena,
su mano como un barco en sus cabellos
surcados, penetrados por los remos,
cabellos como agua en superficies
de la laguna Estigia que está llena
de colas descarnadas de los peces,
de raspas de los peces, de esqueletos,
de huesos de los huesos que no han muerto
de púas de los peines de la vida
en peines y en espejos de la muerte,
en peines y en espejos y en espinas
de un tiempo de traspaso por la vida
del tiempo sin el tiempo sin la muerte
viviendo y muriendo en muerte viva,
muriendo y viviendo en viva muerte…

jueves, 14 de octubre de 2010

Mujer Lilith entrando en el Mar Rojo

Lilit (1892), por John Collier

Apogeo lunar en luna negra,
reposición fugaz sin luz precisa,
invisibilidad letal y leve...
Sobre un mar oscuro se ha posado
un cénit inconsciente desde el cielo.

El sello y el marchamo de una voz,
la marca de la flor sobre la piel,
el tatuaje maldito de una estrella
en su nombre en su voz de una mujer
en contra de moral establecida.

Lilith, demonio en voz de Lilith, voz,
voz a contracorriente en contra contra
cualquier control en forma de control
que reprima reprime toda forma,
nuevas formas forzadas hasta el límite.

Lilith, Naamá, Eva frente al fuego,
solas, alrededor de un mismo centro,
habiendo abandonado el paraíso
para llegar a orillas del Mar Rojo
y entrar en sus aguas infestadas.

Lilith, con Idlu Lilu y Artad Lili,
los lilims más antiguos y fecundos,
espíritus errantes femeninos,
figuras del vampiro y del súcubo
claves de creación procreación.


Los ojos los oídos han entrado
dentro de un mar rojo de mujeres
y en sus gestos absortos se han mirado
y escuchado las voces que han oído
voces de un gineceo mujeres.

Las voces de la vida tan antiguas,
olores y aromas uterinos,
sabores de humedades delicados,
el tacto duro y tierno de los dedos,
belleza a ojos vista de una vez...
 

La alquimia en los sentidos se ha mezclado,
la voz ha pronunciado el maleficio
que se ha sumergido mar adentro
dentro de un gineceo de mujeres
dentro de un gineceo de mujeres
dentro de un gineceo de mujeres...