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"Por los altos andamios de las flores"*,
en sus propias palabras definida,
en esencia, Impatiens es capaz
de mudar la impaciencia en paciencia,
y precipitación en rapidez,
que irritabilidad sea compatible
con esa compasión, delicadeza
y cierto modo afable en el obrar,
y en cierto modo ético y estético
dar sentido al pensar, actuar, vivir...
y a un beso en las palabras de impaciencia,
impaciencia que espera imprescindible
impaciencia esperando necesaria,
impaciencia impaciente por crear
nuevos brotes que surjan impacientes
de vida y de caminos por andar,
impaciencia e ingenio para dar
un paso y adelante dos tres pasos,
impaciencia impaciente al caminar,
para regenerarse en su esencia
la audacia cegadora e impaciente
en esencia disuelta de esa flor,
en hechos cotidianos tan terrenos,
en nubes de los sueños más humanos,
en el paciente desvelo y cuidado
del mundo, verso a verso, flor a flor
regados de una en una de uno en uno,
con paciencia impaciente por tener
la fiesta del jazmín, fruto nacido
y toda flor en flor, fruto incipiente.
* El primer verso pertenece al poema Elegía de Miguel Hernández, poeta para mí imprescindible del que celebramos en 2010 su centenario. Va en su homenaje.
