sábado, 12 de octubre de 2013

En líquido en cerebro en espinal...



Azul que está girándose a sí mismo,
mareas que han llegado hasta este límite,
en vórtice en el centro en una rosa.
Un vórtice, una rosa, un dragón.

El verde, el amarillo, el movimiento,
en círculo, en onda, en espiral,
reflejos en fugaz naturaleza.
Las aguas y las tierras y el calor. 

El rojo del motor de este circuito,
en fuego y en la fragua de Vulcano,
un punto para apoyo y una huella.
Un rastro que es humano y demiúrgico.

Y el asiento sutil de la energía,
la voz que se ha salido del poema,
relieves que se escapan por los aires,
tejiendo vida a vueltas, trasmutándose.



Y el final de los puntos suspensivos
no era sino el comienzo de otra historia...


1 comentario:

Laura Uve dijo...

Que bello, Enric

Bona nit!!