lunes, 6 de febrero de 2017

Episodio de un viaje (parte cuatro)...


Cruzaron, traspasaron el umbral,
el trío improvisado que se vieron
en esa y una próxima estación:

La niña y la mujer correspondientes
que leen sin mirar una misiva;

este rey de bastos convencido
que aún no se ha encontrado en situación
de dudar, de tener dudas ni métodos;

Tiresias transmutándose, advirtiendo,
recibiendo y dando, dando y recibiendo...

Irrumpe la carroza en la estación:
se para y sus puertas se separan
invitándote a dar un paso al frente;

El rey ya exultante se demuestra:
la coge de la mano y no se inclina,
¡Qué gran aventura está viviendo!

AlbA se decide, y otra vez
(¡Oh vosotr@s que entráis...)
la Bestia chirriante se detiene;
(¡Oh vosotr@s que entráis...)
El viejo invidente sin temor,
los ojos bien abietos, mira y ve
que no hay nada que hacer, ya se ha intentado;
(¡Oh vosotr@s que entráis...)
El rey no entiende nada y se agarra
a las manos, los pies y las orejas;
y al placer de oír contar historias...

Y AlbA, decidida, da ese paso
(Alicia y Ofelia, también Luna...)
hablando mudamente tantas cosas,
aquello que se dice, y también
aquello que se deja por decir...

Las hojas de las puertas correderas
han ido a buscarse en su centro...
El viaje ha comenzado otra vez
y ya no hay vuelta atrás, solo un destello
que emite con su luz una partícula
que se transforma en onda sin parar:
presente con pasado y con futuro...


(continuará...)

Para leer la historia al completo
volver en este blog hasta la entrada
inicial