martes, 30 de noviembre de 2010

Mujer Mérope en ríos y alamedas


Una ninfa, helíade que llora

la muerte de su hermano en la alameda,
la muerte de su hermano Faetón,
la muerte del más joven y atrevido,
su muerte de impaciencia de esperanza
que quiso conducir cruzando el cielo,
que quiso conducir del Sol el carro,
que quiso conducir, tener las bridas
de furia desbocada en los caballos
sin alma sin consciencia ni control,
sin llegar a saber ni haber sabido
el tiempo necesario de la calma,
el tiempo necesario de aprender,
el tiempo necesario para ser
capaz de rezagarse al mismo tiempo,
el tiempo regalado lentamente,
el tiempo de la vida con el tiempo...

Una ninfa, helíade que llora

las lágrimas en ámbar del otoño,
las lágrimas que riegan esos álamos,
las lágrimas que caen como las hojas
a raudales en ríos y alamedas,
a cántaros en lluvias derramadas
que vierten su alimento en esta tierra,
esta tierra de tono triste y ámbar,
esta tierra de tierra prometida,
esta tierra de agua y de alimento
que alimenta las plantas por crecer,
que se mezcla en las aguas con el río,
que concierta un acuerdo con el tiempo
a saltos en las aguas aplazados,
en brotes en el tiempo aplazados,
el tiempo que se toma así su tiempo,
el tiempo que se vive tiempo a tiempo,
el tiempo de dar vida a muerte viva,

el tiempo de dar vida a muerte ávida
de dar vida a la muerte por nacer,
por nacer y vivir en este tiempo... 

4 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Magnífico.

Un abrazo.

Mercedes González dijo...

Álamos que fueron ninfas,
vierten el ámbar de su llanto
al río.

Hermoso poema

Besitos

marce dijo...

Dónde está el tiempo sin llegar a saber ni haber sabido
el tiempo necesario de la calma,
el tiempo necesario de aprender,
el tiempo necesario para ser,
el tiempo necesario que evite la lágrima.

ines dijo...

Como passa el temps escrivint poemes
que ens absorbeixen en un trèmul remolí...
Les paraules tanibé la seva petita contesa
abans no es resignen a quedar-se al lloc que els pertoca.
Sembla estrany que també elles se´ns avalotin,
si en el fons, no hi ha primers llocs
i els versos són tan sols certes paraules
carregades de sentit i ben disposades,
que ens atansen potser algun pensament errant;
o simplement recorden, sovint recorden i entenen...

Gil de Biedma