miércoles, 26 de octubre de 2011

Epigrama 8. Paradoja "incondicional"





Si he dicho "nada humano me es ajeno"
no me estoy remitiendo de hecho a mí...

5 comentarios:

Marga dijo...

Curiosa paradoja, ajá...

(Me paso tras visitar la cueva de Rayuela, veo a Wagensberg mientras hago una ojeada rápida en el lado derecho... y me entretienen las paradojas porque sirven mejor para pensar que para decir. Asi que eso, no digo más.)

Saludos.

Laura Uve dijo...

Te estás refiriendo a lo humano genérico... por tanto, algo sí a ti.

Un beso!!

enric batiste dijo...

Sí, LAura, en una interpretación estrictamente cultural el referente es Terencio, y, con una óptica de exquisita historiadora, escoges significar el entrecomillado como cita textual, "lo humano genérico".
Pero ¿cabe plantear ahora una resignificación en clave actual en la que "nada humano me es ajeno", en un contexto determinado, pudiera referirse a la solidaridad?
Quizá hoy me haya desquiciado alguna declaración de algún político respecto de la validez actual de un derecho de aquellos llamados universales...

Laura Uve dijo...

Enric, puede y debe reinterpretarse en clave de solidaridad, pero no es ésta lo más humano que tiene en sí el ser humano... lo cual te sigue incluyendo.

De esas declaraciones hay tantas que no sé cómo no se nos va la "pinza"...

Un beso de Laura petrarquiana...

Alice vio la luna... dijo...

Nada humano me es ajeno: efectivamente los humanos por serlo, llevamos todo lo humano dentro.

No me estoy remitiendo de hecho a mí: como actor es posible que no te remitas a ti, pero como espectador al que nada humano le es ajeno, no te queda otra que admitir tu humanidad y aceptar que, lamentablemente, también podrías ser tú el que estuviese sobre el escenario.

¡Cómo me gustan tus paradojas! ¡Mira que me cuesta armarlas o desarmarlas!